En noviembre de 1976, un boxeador torpe, de hablar entrecortado y aspiraciones modestas comenzó a correr por las frías calles de Filadelfia, Estados Unidos. No avanzaba únicamente hacia un combate improbable; también se encaminaba hacia un destino inesperado en la memoria del cine.
Rocky, escrita y protagonizada por un entonces desconocido Sylvester Stallone, se estrenó el 20 de noviembre en Nueva York y llegó a las salas de todo el país el 3 de diciembre. Cincuenta años después, esta historia se mantiene como motivo de celebraciones que destacan su presencia en el imaginario colectivo.
Dirigida por John G. Avildsen, sigue la vida de un púgil de poca monta y cobrador de deudas que recibe la oportunidad inesperada de enfrentar al campeón mundial de peso pesado, Apollo Creed. Además de Stallone, el reparto incluyó a Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers y Burgess Meredith.
La producción, con un presupuesto estimado inferior a 1.1 millones de dólares, se filmó principalmente en la ciudad y popularizó temas como la lucha por superar la pobreza y el sueño americano. Varias locaciones del rodaje se han convertido en referentes culturales y puntos de interés para los visitantes.
Exposiciones, festivales y concierto
En 2026, la urbe que hizo célebre a un personaje de ficción asumirá abiertamente su papel como hogar de Rocky Balboa.
El Museo de Arte, cuyas escaleras quedaron inscritas en la memoria cinematográfica por la célebre escena final de entrenamiento, presentará la exposición Rising Up: Rocky and the Making of Monuments, del 25 de abril al 2 de agosto.
La iniciativa va más allá de la nostalgia y propone una reflexión sobre los monumentos, la memoria pública y la identidad, con la icónica estatua del boxeador como eje, una de las más visitadas del país.
Desarrollado por Paul Farber, cofundador de Monument Lab, el proyecto reunirá alrededor de 150 obras de 50 artistas, entre ellos Keith Haring, Andy Warhol, Carrie Mae Weems y Hank Willis Thomas, junto con piezas creadas por participantes del Programa de Justicia Restaurativa local.
La pregunta que articula la muestra es tan simple como incómoda: ¿cómo una estatua nacida como utilería cinematográfica llegó a ocupar un lugar central en el espacio público?
Según datos de la Corporación del Centro de Visitantes (PVCC, por sus siglas en inglés), cada año cerca de 4 millones de personas suben las escaleras y se fotografían junto a Rocky, cifra que rivaliza con la de los grandes símbolos históricos de la ciudad.
Las celebraciones también incluirán actividades fuera del ámbito museístico. El RockyFest, que comenzó como un encuentro de una semana, contará este año con un programa que se desplegará durante 12 meses e incluirá actos culturales, deportivos y comunitarios.
“A lo largo de este año destacaremos una serie de acontecimientos que conmemoran este momento emblemático en la historia de la urbe y del cine”, adelantó Kathryn Ott Lovell, presidenta del PVCC.
El espíritu de Rocky, presente ya como un ícono emocional, se manifiesta también en celebraciones espontáneas como el llamado Día de Rocky, en el que habitantes y turistas recrean la famosa carrera por las escaleras del museo, se fotografían junto a la estatua y participan en recorridos por las locaciones del filme.
Más que un homenaje al cine, se trata de una reafirmación de valores como la perseverancia, el esfuerzo y la fe obstinada en una oportunidad.
La música, elemento central del mito, tendrá su propio espacio en la efeméride. El 16 de mayo, el Auditorium Theatre de Chicago presentará Rocky en concierto, función especial en la que la cinta se proyectará en pantalla gigante mientras una orquesta sinfónica interpreta en vivo la banda sonora de Bill Conti.
Gonna Fly Now, himno universal de la saga, volverá a sonar como himno colectivo, mientras el ascenso de Rocky se percibe como un logro tanto físico como emocional.
El aniversario coincidirá además con un momento clave en la trayectoria de Sylvester Stallone. En mayo, el actor publicará The Steps (Los escalones), memorias en las que regresa al origen de su carrera, desde su llegada a Nueva York en 1969 hasta el triunfo de Rocky en los Premios Oscar de 1977.
El libro, disponible inicialmente en preventa en formato audiolibro, narra un recorrido marcado por la precariedad, el rechazo y la persistencia, y dialoga de manera directa con la imagen del hombre que sube repetidamente los escalones del museo.
Se espera también el estreno de I Play Rocky, historia biográfica que recrea la turbulenta producción del filme original. Dirigida por Peter Farrelly, muestra el detrás de cámaras de aquella apuesta improbable y presenta a Anthony Ippolito como el joven Stallone.
El rodaje comenzó en octubre de 2025 en Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles. Su estreno en salas, a través de Amazon MGM Studios, apunta a cerrar el círculo: un relato sobre la creación de otra obra que dejó su impronta en la cinematografía.
“Lo más difícil de Rocky, hasta el día de hoy, me pone nervioso cuando escucho que la llaman una historia de deportes. No lo es. Es una historia de amor. Todo comienza con el amor”, dijo el actor en entrevistas recientes.