“Al principio pensamos que era una herida normal, pero empezó a inflamarse y a doler mucho. Cuando lo revisaron en el hospital nos dijeron que tenía gusanos en la herida. Fue muy fuerte verlo así”, contó a La Razón María López, residente de una comunidad rural en Chiapas; su padre, un adulto mayor, tuvo que ser internado después de que una pequeña herida en la pierna se le infectara con miasis del gusano barrenador, una infestación parasitaria provocada por la incubación de las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que había afectado principalmente a los animales en México, pero, ahora, ya hay 180 personas infestadas en el país.
Lo mismo ocurrió con el hermano de José Hernández, otro adulto mayor quien contrajo el parásito mientras trabajaba en el campo, en una localidad rural de Oaxaca.
- El Tip: LA MOSCA adulta deposita sus huevos en heridas abiertas, mucosas o en cavidades naturales del cuerpo (como nariz, boca o genitales).
“Tenía una cortada en el brazo y no le dimos mucha importancia. A los pocos días empezó a sentir mucho dolor y, cuando fuimos al médico, ya tenía larvas en la herida. Nos dijeron que era miasis”, relató.
Ana Martínez, hija de un paciente atendido también por miasis en Yucatán, compartió que “lo más difícil es el dolor que sienten. Los médicos tuvieron que limpiar la herida varias veces para sacar las larvas. Como familia también da mucho miedo porque no sabíamos que algo así podía pasar”.
Las y los adultos mayores en México se han convertido en el grupo etario más afectado ante la plaga de gusano barrenador. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud (Ssa), 109 de los 180 casos en humanos reportados —el 60.5 por ciento— corresponden a personas por arriba de los 60 años.
- 70 grados Celsius debe tener la cocción de la carne para evitar que las larvas sobrevivan
Según los datos oficiales, dos terceras partes de los casos se presentaron en personas con alguna condición o comorbilidad, pues únicamente en 44 pacientes no se identificó ningún padecimiento previo.
Pero no sólo está el empalme de la miasis humana con los padecimientos físicos previos que puedan tener las personas infestadas con la plaga, también factores socioeconómicos y las condiciones de abandono social, la falta de redes de apoyo y hasta las adicciones, pueden contribuir al aumento del riesgo.
Entre las enfermedades reportadas en personas afectadas por el gusano barrenador se observa una alta incidencia de diabetes, hipertensión, insuficiencia venosa y casos de quienes, recientemente, habían salido de procedimientos quirúrgicos.
Uno de estos casos fue el de un hombre de 66 años, originario de Izamal, Yucatán, a quien le habían practicado una craneotomía, por lo que la larva entró a su cuerpo por la cabeza y el cuello.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, la mayoría de casos de miasis humana registrada se concentra en los estados de Chiapas, Yucatán y Oaxaca.
La distribución de miasis humanas reportadas en el país es la siguiente: Chiapas, 113 casos; Yucatán, 20; Oaxaca, 14; Quintana Roo y Veracruz, con ocho casos cada uno; cinco en Campeche, Tabasco y Guerrero, respectivamente; y en Puebla y el Estado de México, un caso cada uno.
El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente, incluido el humano, donde las larvas se alimentan de tejido vivo.
“Es un serio problema. Es muy doloroso, tanto en humanos como en el ganado”, señaló el médico infectólogo Alejandro Macías.
El científico explicó que la infestación ocurre cuando la mosca coloca sus huevos en una herida superficial. Entre 12 y 24 horas después, las larvas eclosionan y comienzan a alimentarse del tejido vivo durante un periodo de entre cuatro y ocho días.
Posteriormente, caen al suelo para transformarse en pupas y, tras un periodo de siete a 10 días, emergen como moscas adultas.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque es poco común que este parásito afecte a humanos, puede presentarse en personas con heridas abiertas o con poca sensibilidad en la piel, como algunos pacientes con diabetes que no detectan el dolor de la lesión.
Otra de las dudas que se han generado alrededor de este problema de salud pública es si el consumo de carne infestada puede derivar en miasis humana. Al respecto, el académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), Felipe Sánchez Carrillo, consideró que el consumo de carne proveniente de animales infestados sólo representa un riesgo cuando no se cocina de manera adecuada, por lo que se recomienda, en cualquier caso, asegurarse de alcanzar una temperatura interna segura mayor a los 70 grados Celsius —usar un termómetro de alimentos— y evitar que se quede rosada.