Farmacéuticas, listas para consolidarse como motor del crecimiento nacional

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Las farmacéuticas se perfilan como uno de los sectores con mayor potencial para consolidarse como motor económico de México, en un contexto de reconfiguración productiva y comercial en América del Norte, de acuerdo con Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), quien señala que, frente a las presiones que enfrentan ramas como la automotriz o la siderúrgica, el sector farmacéutico está en condiciones para expandirse.

En entrevista con La Jornada, explicó que hay empresas que llevan décadas en México y tienen una estructura tanto nacional como internacional consolidada. A ello se suma el interés de Estados Unidos por reducir su dependencia de insumos provenientes de Asia, particularmente de China e India, lo que abre la posibilidad de fortalecer una cadena regional de producción de medicamentos y principios activos.

En este escenario, dijo, México puede ser un centro relevante para América del Norte. La industria “tiene un altísimo potencial para consolidarse como un gran motor de desarrollo para el país”, de la mano de las estrategias gubernamentales para atraer inversiones y aprovechar ventajas comparativas.

Destacó que el mercado farmacéutico mexicano tiene un valor de 20 mil millones de dólares y sólo exportando a la región fronteriza de Estados Unidos se podría duplicar este valor.

En una reciente entrevista con La Jornada, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, destacó que México busca sustituir importaciones en sectores claves, como electrónica, semiconductores, robótica, centros de datos, dispositivos médicos y farmacéutica. En este último, señaló, México exporta apenas mil 600 millones de dólares, mientras las importaciones de Estados Unidos ascienden a 237 mil millones de dólares. Con el impulso adecuado, ha señalado, los laboratorios nacionales podrían triplicar sus ventas al mercado estadunidense.

Gual coincide con esa perspectiva, pero aclara que es necesario cumplir dos condiciones: agilidad regulatoria y certeza jurídica. La primera se relaciona con los procesos en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), y la segunda se refiere al cumplimiento de pagos por parte del sector público, a fin de garantizar la operación de las compañías.

Hizo énfasis en que hay adeudos acumulados desde 2021, del desaparecido Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y heredados por IMSS-Bienestar. Aunque reconoció avances en la reducción de estos pasivos, advirtió que aún no se resuelve el problema y que la certeza en los pagos es indispensable para detonar inversiones.

En el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), señaló que el sector farmacéutico ha planteado atender rezagos regulatorios que afectan su competitividad. Uno es el tiempo de aprobación de protocolos de investigación clínica, que en México puede ser hasta de seis meses, frente a cerca de 45 días en otros países.

Esto limita la capacidad del país para atraer estudios clínicos, segmento que podría expandirse. De acuerdo con el directivo, México cuenta con infraestructura hospitalaria, capital humano especializado y condiciones demográficas que permiten desarrollar investigaciones. Sin embargo, la lentitud de los procesos regulatorios limita su competitividad y el aprovechamiento de la capacidad instalada.

Otro planteamiento del sector en las pasadas consultas del T-MEC fue el fortalecimiento de los mecanismos de compra pública para impulsar la industria nacional, así como mayor claridad en los procesos de licitación y pagos oportunos. Señaló que estos puntos se están tratando con el actual gobierno.

A diferencia del sexenio anterior, destacó Gual, actualmente existe apertura para atender las demandas del sector. Aseguró que hay comunicación con autoridades de Salud y Economía, así como mesas de trabajo para mejorar los procesos de adquisición y planeación.

En materia de comercio exterior, el director de la Canifarma considera viable incrementar las exportaciones a Estados Unidos. Actualmente ese país no es el principal destino de los productos farmacéuticos mexicanos, por lo que existe un margen amplio de crecimiento.

Este potencial depende, en parte, de acuerdos de reconocimiento regulatorio entre Cofepris y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), lo que permitiría facilitar el acceso de productos mexicanos a ese mercado.

En términos de inversión, el directivo indicó que el sector podría ampliar de manera considerable sus recursos destinados a investigación clínica. Actualmente se estima una inversión cercana a 2 mil millones de dólares, pero en condiciones adecuadas podría multiplicarse hasta cinco veces. “Todo pasa por la certeza jurídica”, señala.

Respecto a la revisión del T-MEC, consideró que México se preparó mediante consultas a diversos sectores productivos. En el caso de las farmacéuticas, afirmó, existen condiciones favorables para la negociación, debido al interés compartido con Estados Unidos en fortalecer la producción regional.

 


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