Las previsiones del gobierno federal para el próximo año apuestan a una mayor austeridad para contener el déficit público, con un recorte de 259 mil 491.3 millones de pesos en el gasto programable –el destinado a inversión productiva y a la operación del gobierno en servicios básicos como salud y educación– respecto a lo que se presupuestó en 2026.
En los Precriterios de Política Económica 2027, el gobierno federal –que busca impulsar la inversión en infraestructura por 5.6 billones de pesos de la mano del sector privado– ha determinado desde ahora que continuarán los recortes al dinero que se canaliza a la economía por medio del gasto programable, una estrategia cuya efectividad ponen en duda los analistas de las principales instituciones financieras del país.
El documento presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) adelanta que el próximo año el gasto programable se reducirá 6.8 por ciento en términos reales –descontado el efecto de la inflación– respecto a lo presupuestado este 2026.
A intereses, $21.8 billones
La austeridad no toca conceptos obligatorios, como el pago de intereses de la deuda, que llegará a un monto sin precedente de 21 billones 848 mil 685.1 millones de pesos al cierre de 2027, ni las participaciones federales. De hecho, el gasto no programable estará creciendo 2 por ciento, también en términos reales.
“En su interior, el gasto disponible de la Subsecretaría de Egresos se ajustará en 275.2 mil millones de pesos. Este ajuste se realizará sin afectar obligaciones constitucionales ni compromisos legales o contractuales, y preservando los recursos destinados a programas sociales prioritarios y proyectos estratégicos de inversión”, expone el documento entregado al Congreso y que es el punto de partida para el diseño del presupuesto del próximo año.
Con ello el gobierno federal apunta a que el gasto público se recortará en casi dos puntos del producto interno bruto (PIB). El secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, ha subrayado que es necesario un mayor crecimiento para alinear las métricas fiscales (bit.ly/48goT3q).
De acuerdo con las estimaciones presentadas por la SHCP, se prevé que el gasto neto pagado pase de 27.1 por ciento del PIB, aprobado en 2026, a 25.2 por ciento para 2027. Las erogaciones públicas son uno de los principales mecanismos de tracción de la economía.
Poco margen de maniobra
De acuerdo con centros de análisis de las principales instituciones financieras del país, este recorte en el gasto busca abonar a la tarea heredada a esta administración de reducir el déficit público, luego de que en 2024 –último año del gobierno pasado– escaló hasta 5.8 por ciento del PIB. Hacienda apunta a disminuirlo a 3.5 por ciento el próximo año.
Los analistas de Banamex adelantaron que “la SHCP plantea una reducción del déficit público el próximo año, vía contracción del gasto, que no sería suficiente para evitar que la deuda siga aumentando como proporción del PIB”. Incluso ponen en duda que este recorte de las obligaciones públicas se pueda llevar a cabo, dado el poco margen fiscal que hay.
Por su parte, el área de análisis de BBVA destaca la rigidez del gasto con algunos cálculos. Los conceptos ineludibles (participaciones y aportaciones, pagos por concepto de pensiones y el servicio de la deuda) dejan disponible sólo 32 por ciento de los ingresos presupuestarios para destinarlos a otros fines, lo que a su vez, en el mejor de los escenarios, equivale a 8 por ciento del PIB.
En ese contexto, la SHCP se apoyará en más recortes para alcanzar la meta de cerrar en 4.1 por ciento el déficit público para este año y en 3.5 por ciento para 2027. La austeridad no impedirá que la deuda pública siga creciendo y que no sólo se acerque a casi 22 billones de pesos hacia el próximo año, sino que se ubique en 55 por ciento del PIB, más de 11 puntos porcentuales sobre el nivel de 43.6 por ciento en que lo recibió de la pasada administración, de acuerdo con lo expuesto en los Precriterios 2027.