«Aranceles llegaron para quedarse», advierte EU

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Ciudad de México. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió a las industrias automovilística y siderúrgica de México que no deben esperar que la renegociación del tratado comercial de Norteamérica (T-MEC) elimine los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a sus sectores, dijeron cuatro fuentes del sector familiarizadas con las conversaciones.

Greer declaró lo anterior el lunes ante industriales y dirigentes empresariales en reuniones efectuadas en la Ciudad de México para debatir las metas de la reforma del T-MEC con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a medida que se acerca la fecha límite del primero de julio para la revisión sexenal.

“Los aranceles han llegado para quedarse. Al presidente Trump le gustan. Nunca volveremos a un mundo sin aranceles”, afirmó el funcionario estadunidense, según una de las cuatro fuentes que asistió a una de las reuniones y, al igual que las demás, habló bajo condición de anonimato.

Esta es la primera vez que Greer declara públicamente que México tendrá que convivir con al menos algún nivel de aranceles luego de las modificaciones del T-MEC que se negociarán este año.

México y Canadá han visto las negociaciones del T-MEC como una forma de aliviar los elevados aranceles que Trump impuso el año pasado y que han causado dificultades a los fabricantes de automóviles y a otras industrias en una economía norteamericana altamente integrada.

Greer se reunió con la Cámara de Comercio de Estados Unidos en México, el Consejo Coordinador Empresarial, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero, entre otros grupos del país.

Las industrias automotriz y siderúrgica de México dependen en gran medida de Estados Unidos, pues más de 50 por ciento de sus exportaciones van a ese país.

Con el T-MEC y su predecesor, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hubo más de tres décadas de comercio libre de aranceles en automóviles y autopartes entre México, Estados Unidos y Canadá, hasta que Trump impuso el año pasado un arancel de 25 por ciento a las importaciones de vehículos por “seguridad nacional”, en virtud de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.

Desde entonces, Trump ha negociado aranceles de 15 por ciento sobre las importaciones de automóviles procedentes de Japón, la Unión Europea y Corea del Sur, y de 10 por ciento sobre las de Gran Bretaña, lo que hace que resulte más barato enviar algunos coches desde estos países a Estados Unidos que desde México.

Una de las fuentes también señaló que los negociadores estadunidenses propusieron, en una reunión celebrada la semana pasada entre ambas partes en Washington, modificar las normas de origen para exigir que 100 por ciento de los componentes claves, como motores, piezas electrónicas principales y software procedan de América del Norte, a fin de librar los aranceles; actualmente se requiere que sea 75 por ciento del contenido.

Por su parte, la industria siderúrgica mexicana enfrenta un arancel estadunidense de 50 por ciento sobre los productos básicos de acero y aluminio y uno de 25 por ciento para los productos derivados que contengan al menos 15 por ciento de estos metales en peso.

La industria automotriz mexicana depende en gran medida de Estados Unidos. Los compradores estadunidenses adquirieron 2.8 millones de los 4 millones de vehículos producidos en México en 2024, según la AMIA. Pero luego de tres décadas de crecimiento, las exportaciones de vehículos a Estados Unidos cayeron casi 3 por ciento en 2025.

México perdió unos 60 mil puestos de trabajo en la industria automovilística el año pasado, de acuerdo con datos del gobierno.


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