Nintendo, empresa de videojuegos y consolas, ha solicitado formalmente a un tribunal desestimar una demanda colectiva interpuesta por consumidores en Estados Unidos. Los usuarios exigen que la compañía les devuelva el porcentaje correspondiente a los aranceles que pagaron tras el aumento de precios en sus productos, luego de que el Tribunal Supremo de EU declarara ilegales los gravámenes impuestos por la administración del presidente Donald Trump.
Según documentos legales recuperados por Forbes, la multinacional japonesa argumenta que no tiene ninguna obligación financiera con los compradores, asegurando que estos “recibieron exactamente lo que esperaban y pagaron”. La postura de la empresa sostiene que los consumidores aceptaron voluntariamente el precio final de las consolas y accesorios al momento de la compra.
El origen del conflicto
La disputa legal comenzó en abril, cuando un grupo de usuarios demandó a Nintendo tras enterarse de que la empresa inició su propio proceso legal contra el gobierno estadunidense para recuperar el dinero de los aranceles invalidados. Los demandantes alegan que Nintendo subió sus precios justificándose en dichos impuestos y que, al quedarse ahora con las devoluciones del gobierno, estaría cobrando el costo dos veces a expensas de los consumidores.
Según Forbes, la empresa explicó que el incremento de precios en productos clave, como la consola Switch 2, no dependió exclusivamente de los impuestos, sino que fue una “difícil decisión” tomada frente a condiciones globales de mercado que incluyeron el encarecimiento de la mano de obra, los envíos y componentes como la memoria.
“Nintendo o uno de sus distribuidores fijaron un precio para cada producto, y los consumidores decidieron si valía la pena pagarlo”, sentenció el equipo legal de la compañía.