Productores agrícolas adheridos al Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) enviaron una carta a los organizadores del Mundial de Futbol 2026 para advertir que si el gobierno federal no atiende sus demandas y la crisis que enfrenta el campo, durante la justa deportiva bloquearán carreteras, e incluso, dependiendo de la respuesta de las autoridades, analizan obstaculizar la operación de los aeropuertos.
En entrevista con La Jornada, Baltazar Valdez Armentia, presidente de la organización Campesinos Unidos de Sinaloa, explicó que el documento se envió para alertar sobre la posibilidad de que se intensifiquen las protestas en los próximos meses ante la falta de soluciones a los problemas de rentabilidad que enfrentan las cosechas de los agricultores.
“Esperemos no llegar a ese punto, pero hemos advertido que podríamos intensificar las manifestaciones en junio, coincidiendo con el desarrollo del Mundial de Futbol; las carreteras podrían estar obstruidas si no hay respuestas del gobierno”, advirtió.
Valdez Armentia puntualizó que la amenaza no busca generar conflicto, sino visibilizar la gravedad de la situación que atraviesa el sector primario en el país. Expuso que los labriegos llevan alrededor de tres años enfrentando una crisis de utilidades en la mayoría de sus cultivos, principalmente en granos básicos como maíz, trigo, sorgo y frijol. “En este momento prácticamente no hay rentabilidad, el campo poco a poco está siendo devastado”, alertó.
El 28 de febrero pasado representantes de productores agrícolas sostuvieron una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en la que expusieron la crisis en el campo mexicano y las principales demandas del sector.
En dicho encuentro “hablamos del tema del precio del maíz en Sinaloa; se comprometió a un diálogo con los industriales del sector pecuario para conformar un precio rentable teniendo como base la Bolsa de Chicago, más una aportación de los industriales y del gobierno sin que precisará un precio, además de regular las importaciones”.
Mencionó que la libre importación del maiz los pone en indefension frente al precio competitivo de agricultores americanos, “que están llenos de subsidios, frente al nacional que no cuentan con los suficientes apoyos”.
“No conocen la realidad del agro mexicano”
En este contexto, Valdez Armentia señaló que el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, “se opone al rescate del campo. El año pasado firmamos acuerdos y no se han cumplido, incluso la Presidenta designó ahora al subsecretario de Agricultura (Leonel Cota Montaño) y a su secretario particular, Carlos Morales, como interlocutores con los agricultores de Sinaloa para el tema del precio del maíz, y eso habla muy mal del secretario. Desde mi punto de vista no conoce la realidad del campo mexicano”, consideró.
Ante este escenario, el FNRCM prevé realizar una serie de movilizaciones y bloqueos el próximo 23 de marzo. Estaban planeados para el día 20, pero los reprogramaron, pues tienen una reunión el 19 con académicos y productores de Estados Unidos y Chile, en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Excluir del T-MEC granos básicos, entre las demandas
Entre las principales demandas del frente está la exclusión de los granos básicos del Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya que los agricultores consideran que la libre importación permitirá recuperar los costos de producción junto a una ganancia razonable, sin afectar el precio al mercado para el consumidor.
El dirigente campesino explicó que los productores mexicanos compiten en condiciones desiguales frente a labriegos de otras naciones que reciben más subsidios y apoyos gubernamentales.
“El maíz es un ejemplo claro, mientras los consumidores siguen pagando productos derivados del maíz calculados con precios de hasta siete pesos por kilo, los productores actualmente venden su grano alrededor de 4.30 pesos de acuerdo con la Bolsa de Chicago”, explicó.
Entre los puntos a destacar del pliego petitorio de los agricultores se encuentran establecer una política de precios de garantía y revisar la cadena de suministro de los granos básicos para redistribuir la rentabilidad hacia los productores más afectados.
“El rescate del campo debería ser un tema de interés nacional, para nosotros es una cuestión de sobrevivir o desaparecer de la actividad agrícola”, concluyó el presidente de Campesinos Unidos de Sinaloa.