“Bad Bunny es el Supertazón”

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Nueva York y Washington. “No tengo ni idea quién estará jugando futbol en el concierto de Bad Bunny este domingo”, va la broma que revela la verdad de que Bad Bunny ahora es el Supertazón.

El Supertazón es el evento televisado más visto del año (en 2025 fue observado por casi 128 millones de personas en Estados Unidos, y se calcula que hasta otros 60 millones en el extranjero), y es considera-do el espectáculo supremo deportivo y cultural de Estados Unidos. Es más bien uno de los grandes ritos americanos, siempre repleto de mensajes patrióticos, sí, pero también ha sido canal para expresiones críticas bien coreografiadas en el famoso show de medio tiempo. Y este año, por primera vez, el show será en español.

Para la derecha, esto expresa su pesadilla de un país cada vez menos blanco y conservador. Y ahora, ya no sólo gente no blanca estará cantando y bailando en el medio tiempo –lo cual ha sido el caso ya que artistas afroestadunidenses han dominado las recientes ediciones (Kendrick Lamar, Beyonce) encabezando el espectáculo, sino que ahora será en español; ¡y el artista ha advertido que hasta podría ponerse un vestido!

El presidente Donald Trump criticó la selección de Bad Bunny, a quien acusó de ir al show para “fomentar odio”, y un coro de ultraderechistas con algunos cuestionando que cómo era posible que un even-to tan americano sea entregado a un “extranjero” y a alguien que “no es un artista estadunidense” y que ni canta en inglés. No se han enterado que Bad Bunny, como todo puertorriqueño, es un ciudadano estadunidense.

Al parecer, la presencia de Bad Bunny asustó al comandante en jefe, ya que anunció que no se presentará en persona al estadio en San Francisco, ya que “está muy lejos”. Noticieros conservadores se quejaron de que “ni vamos a entender el show de medio tiempo” y “el Supertazón es un monumento a America… no debe ser en otro idioma”, y otros acusando que se seleccionó a un “rapero puertorriqueño anti-Trump” y el líder republica-no de la Cámara baja, Mike Johnson, comentó que “hay muchos menores viendo esto… se necesitan modelos a seguir, no alguien como éste”.

A tal extremo llego la furia ultraderechista que una de sus organizaciones, Turning Point USA, anunció que ofrecerá un show de medio tiempo alternativo, en inglés, encabezado por Kid Rock y unos músicos country trumpistas que casi nadie conoce.

Las burlas

Cómicos empezaron a burlarse de toda esta reacción, con uno diciendo, “unos blancos estaban tan enojados que les estaban robando su espectáculo que dijeron, pues me voy a llevar mi guacamole, mis chips de tortilla y mi salsa (menú clásico para ver el partido, junto con chili con carne), y no voy a ver algo que estará en español encabezado por un latino”.

Peor aún, Bad Bunny ganó el premio mayor de los Grammy, y otro más, la semana pasada, donde en su discurso dijo “Fuera ICE” (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), y ofreció una defensa de los migrantes. No sólo eso, sino que está entre los artistas más escuchados a escala mundial –el más exitoso en streaming en 2025–, incluyendo China, donde se aprenden y cantan sus canciones [https://t.ly/zrrWZ]. Sus conciertos se han vuelto puntos de referencia contemporáneos alrededor del mundo. Es un fenómeno masivo, y desde que evolucionó de ser un cantante de reguetón comercial a un artista con consciencia social, es aún más querido. Eso asusta a la derecha.

Cuando se anunció el show alternativo, Kid Rock comentó que Bad Bunny “dice que él hará una fies-ta de danza, con un vestido, y cantando en español. Nosotros planeamos tocar grandes canciones para gente que ama a America” y elogiando sus valores. Pero poco después algunos empezaron a comparar las letras de algunos temas de Bad Bunny con las de Kid Rock, y mientras el superestrella boricua canta al amor y “como me enseñaste a bailar” y letras de ese tipo, una de Kid Rock dice “señoritas, señoritas, me gustan las menores de edad/Algunos dicen que eso es ilegal/Pero yo digo que es obligatorio”.

Una pesadilla

La pesadilla para los conservadores no se limita a la estrella del medio tiempo, sino también a los que fueron contratados para el arranque de las festividades antes del comienzo del partido –obvio, alguien estaba conscientemente enviando un mensaje–. La banda de rock Green Day ha provocado en todos sus conciertos más recientes, sobre todo al cantar uno de sus éxitos, American Idiot, que el público los acompañe a corear “Fuck ICE” y “Fuck Trump”. Brandi Carlisle, otra música crítica del presidente y sus políticas cantará al inicio también.

El maestro Benito

Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio, su nombre real), dijo después de ser seleccionado como el artista para esta edición del Supertazón, que su condición para aceptar la invitación es que cantaría en español en respeto a su isla y origen, y bromeó con el público que se preocupaba de no entenderlo, que tenían unos cuatro meses más para aprender español. Mientras derechistas denunciaron eso como un insulto, algunos lo tomaron en serio y han empezando aprender escuchando sus canciones, comentando que “Benito es mi maestro”, repor-tó el Wall Street Journal.

En algunas calles de San Francisco, cerca del estadio en Santa Clara, se estaba festejando más que el Superbowl (Supertazón en español), el “Benito Bowl”, con gente cantando y bailando sus canciones [https://t.ly/14dym].

La Liga Nacional de Futbol (NFL) representa a un elenco de dueños de equipos que suelen ser muy conservadores. Muchos de los técnicos y atletas también. Aunque es posible que la NFL decidió provocar un enfrentamiento con el mundo trumpista, es mucho más creíble que fue una decisión económica – el futbol profesional es sobre todo un negocio–. Seleccionar al artista musical del momento no requie-re mucho talento, y tal vez reconocen que la mayoría de su público, y por tanto sus clientes, no apoyan al gobierno actual ni a las corrientes ultraderechistas.

Más aún, un segmento del público de la NFL es hispanoparlante. “Nuestra base de fanáticos latinos es extraordinaria”, comentó Charlotte Jones, ejecutiva a cargo de promover la marca e hija del dueño de los Vaqueros de Dallas. Y se lo subrayó a la esposa de Stephen Miller, el arquitecto de las políticas antimigrantes de la Casa Blanca, en un podcast hablando de la selección de Bad Bunny, reportó Julio Ricardo Varela en un artículo en MS NOW. “Estamos en un escenario global, y no podemos olvidar eso. Tenemos una cultura mixta, y toda nuestra sociedad está basada en migrantes que han llegado y que fundaron nuestro país, y creo que debemos de celebrar eso”.

Y a escala internacional, son países no angloparlantes los más importantes: México es el segundo mercado más grande del negocio del futbol americano, con más de 23 millones de seguidores de la NFL, y Brasil tiene unos 20 millones.

Por tanto, concluyen observadores, Bad Bunny es una selección lógica, ya que a pesar de las protestas de la derecha, importa más lo que beneficia al negocio de la NFL.

Así, el Supertazón de este domingo ya no se trata sobre si los Halcones de Seattle le ganarán a los Patriotas de Nueva Inglaterra en este campeonato nacional, sino sobre si triunfará lo que representa Bad Bunny contra las fuerzas ultraderechistas, que posiblemente lo arrestarían sólo por su apariencia física y su acento.


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