Lisa Kudrow: “en ‘Friends’ no había ninguna visión ni expectativas para mí”

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En el verano de 1994, seis actores de la comedia televisiva se reunieron con el director James Burrows, veterano de las sitcoms (comedia de situación). Les compartió algo que les infundió miedo y euforia, ya que, les dijo, sería la última vez que podrían socializar en público sin que nadie los notara. Friends, que inicialmente se llamaba Insomnia Cafe, luego Six of One, sería el proyecto propuesto y al final, una de las series más exitosas de la televisión.

“Recuerdo que todos decían ‘ooooh’”, ríe Lisa Kudrow. “Todos menos yo, claro. Yo era la excepción. Pensé… o sea, es una buena serie, pero no sé”. Arruga la nariz. “Pero es que soy así”.

La gran ironía de la carrera de Lisa Kudrow es que ha sido el rostro cómico de lo cínico y poco convencional, mientras es famosa por todo lo contrario: en el mundo de la cultura, Friends fue, es y siempre será Coca-Cola, o Microsoft, o una hamburguesa gigante. Pero Phoebe Buffay, nombre de su personaje, siempre tuvo un pie fuera delcírculo íntimo de Friends.

“La otra”

Y luego está el resto de las creaciones de Kudrow: la segunda opción de Romy and Michele’s High School Reunion; la melancolía reprimida de Lucía, su personaje en la comedia negra The Opposite of Sex… aún hace papeles secundarios, como el de The Comeback de HBO MAX, que acaba de estrenar su tercera y última temporada. Ya sea que la vean miles de millones de personas, o media docena de gays en una fiesta, Kudrow siempre ha sido “la otra”, argumenta.

Kudrow pone énfasis vocal en lo que parece ser todo lo contrario. A su lado en la charla está Michael Patrick King, cocreador The Comeback. Él comenta: “Mira cuántos magníficos personajes secundarios ha interpretado Lisa”. “O personajes del tipo ‘no me mires’. Es realmente especial. Y eso es lo emocionante de su personaje Valerie: estamos tomando a la marginada y la estamos convirtiendo en la protagonista. Es un personaje peculiar del que no puedes apartar la mirada”.

Valerie fue presentada por primera vez en 2005, un año después de que Friends terminara. Es la adorable, vergonzosa y demasiado entusiasta ‘hija’ de Kudrow, actriz con cierta fama a principios de los años noventa que ha hecho todo lo posible por evitar el exilio total de Hollywood. En la primera temporada de The Comeback, aceptó grabar un reality show sobre su regreso a la televisión, en el papel de una mujer obsesiva y obsesionada con el sexo que alquila un apartamento a un cuarteto de solteros atractivos. Kudrow ofrece una de las mejores actuaciones televisivas de la historia.

“Esta serie, porque toca temas profundos”, considera. Cree que por eso tuvo una acogida tan dispar en 2005. “La gente la veía tapándose los ojos. Decían: ‘Qué vergüenza ajena’. Pero en realidad es muy humana. Toca fondo con todos nuestros peores miedos”.

La serie The Comeback fue cancelada tras su primera temporada.

Pero entonces sucedió algo curioso: The Comeback regresó. Ganó popularidad en devedé y se reavivó el aprecio por su clarividencia. La comedia negra se convirtió de repente en la reina. En 2014 llegó una segunda temporada, en la que Valerie protagonizó una oscura serie dramática sobre la creación de la sitcom que ella misma había creado en la primera temporada; ahora, 12 años después, llega la tercera temporada.

Podría decirse que es la temporada más nihilista de la serie, con Valerie sonriendo mientras se abre camino en una industria cada vez más tecnológica y desalmada. “Creo que puede ser gracioso porque el personaje no se pone existencialista”, afirma Kudrow. “No toma postura moral sobre nada, a menos que esté actuando para defenderla”.

“Nunca fui popular”

Hay una escena en el final de la tercera temporada en la que un jefe de estudio extrañamente optimista, interpretado por Andrew Scott, le dice a Valerie que no busca hacer una gran televisión, sino simplemente “una televisión suficientemente buena”. Kudrow comenta a la reportera. “Si esto te hace sentir mejor, siempre ha habido programas que no son geniales”, afirma.

Friends fue un fenómeno. Pero también es una especie de anomalía en la vida de Kudrow. A diferencia de sus compañeros de reparto, que habían trabajado como modelos y extras en videos, o en teatro dramático, o en breves temporadas de comedias, Kudrow estudió biología en la universidad; su padre era médico.

“Nunca fui popular. Tenía amigos, así que siempre estuve bien”. Se corrige. “Bueno, salvo un momento en la secundaria en el que no tenía ni uno solo. Pero al final los tuve”. Muchos de ellos homosexuales.

Cuando Friends se convirtió en un éxito, al comienzo de su segunda temporada, Kudrow no experimentó un gran impulso profesional. “A nadie le importaba yo”, señala en tono sarcástico. “En ciertos departamentos de mi agencia de representación, simplemente me llamaban ‘la sexta Friend’”.

King suelta una carcajada. “Imposible. Fuiste la primera de los Friends en ganar un premio Emmy (mejor actriz de reparto en una serie de comedia, en 1998). “Sí”, afirma Kudrow. “Pero no había ninguna visión para mí, ni expectativas sobre el tipo de carrera que podría tener. Sólo había algo como: ‘Qué suerte tuvo de salir en ese programa’”. Lo bueno de todo esto, por supuesto, era que podía hacer lo que quisiera fuera de él. Menciona la comedia de Albert Brooks de 1996, Mother, en la que tuvo un papel secundario. Luego menciona Clockwatchers, una hermosa película independiente de 1997 sobre dos amigas melancólicas que trabajan en cubículos de oficina contiguos. “Esa fue con Toni Collette y Parker Posey”, rememora. En 1999, participó en Analyze This, con Robert de Niro, sobre un jefe de la mafia en terapia, “y fue entonces cuando los agentes y empresarios empezaron a rondarme, queriendo meterme en comedias románticas y cosas así”. Frunce el ceño. “Sabía que eso no iba a funcionar. No soy nada adorable”.

No obstante, Phoebe (su nombre en Friends) tenía un lado formidable a veces. Fuera de cámaras, también circulaba en los medios que Kudrow era la que mandaba en la serie; que fue idea suya que los seis miembros del reparto negociaran sus salarios no individualmente, sino en conjunto. “Páguenles lo que valen”, dijeron, “o se irán”. Acorralada, la NBC acabó pagando la cifra, entonces sin precedentes (y aún hoy muy rara), de un millón de dólares por episodio.

“Yo no era la cabecilla en absoluto”, afirma Kudrow. “Y eso se publicó, pero no era cierto. Mi equipo estaba muy enfadado. Se filtró como una especie de advertencia a otros clientes, algo así como: ‘No hagan algo parecido’”.

¿Cree que hoy sucedería lo mismo? “Probablemente”, acepta. King cree que sin duda lo sería. “Fue una negociación con el elenco más poderoso de la televisión, y el poder impone sus propias reglas”, afirma. “Cuando todo el poder está en manos de los actores, eso es aterrador para (los directivos del estudio)”.

Kudrow y King no tienen más planes para The Comeback y han anunciado que la tercera temporada será la última. Pero al menos para Kudrow, la serie perdurará en las peculiaridades de Valerie que se han colado en su habla cotidiana. Como esa forma tan enérgica en que Valerie grita “¡mira!”, o sus expresiones vagamente poco sinceras de “¿no es adorable?”.

The Comeback ya está disponible en HBO Max.


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