La expansión del fenómeno de la informalidad en México empieza a dirigir al mercado laboral hacia una fase de debilidad estructural, afirmaron expertos en economía.
De acuerdo con Janneth Quiroz, directora de análisis económico, tipo de cambio y bursátil de Monex, la informalidad en el país es el gran reto para el mercado laboral y para la economía, pues 32.7 millones de personas trabajaron en condiciones informales al cierre de enero de 2026; mientras la tasa de informalidad, población ocupada que no cuenta con acceso a seguridad social, prestaciones o protección legal, se ubicó en 54.9 por ciento; es decir, más de la mitad de los ocupados en el país.
“El desempleo sigue bajo en términos históricos, pero la calidad del empleo y la informalidad continúan siendo el gran desafío estructural”, advirtió Quiroz.
En tanto, Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, aseguró que el mercado laboral mexicano no está en crisis, pero sí está en una fase de debilidad estructural, hacia una mayor informalidad.
Explicó que la pérdida sostenida de empleadores en México puede generar una menor capacidad para generar empleo formal y que se esté viendo un aumento del sector informal. Tan sólo el año pasado, 25 mil 667 patrones se dieron de baja de los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y, si se compara con todas las variaciones de este siglo, es la más grande. En la pandemia se perdieron mil 379 patrones y es consistente con este paso a la informalidad en el mercado laboral.
Ugarte recomendó que se debe atender ese cambio estructural hacia una menor informalidad. La pérdida sostenida de empleadores no sólo está dejando una desaceleración, sino un deterioro en la capacidad de generación de empleo formal.
Las primeras advertencias en 2025
“En 2025 hubo una señal preocupante: por un lado, la generación de empleo, como la pérdida de patrones en el IMSS, debido a que se tiene una menor capacidad futura de generación de plazas laborales formales. El menor dinamismo empresarial y el cambio estructural del empleo, que es la más preocupante, que es el aumento de la economía informal.”
Es por ello que en 2026 se puede mantener débil el mercado laboral, afectando al componente que representa dos terceras partes del PIB: el consumo privado.
Durante el primer mes del año, por posición en la ocupación predominó el crecimientos de trabajadores por cuenta propia (448 mil 444), en detrimento de los subordinados y remunerados con una caída de 547 mil 793 puestos.
México no cuenta con un sistema nacional de seguro de desempleo, lo que incentiva a las personas a aceptar cualquier actividad que genere ingresos, aunque sea precaria. Esto reduce la probabilidad de que alguien se declare desempleado, ya que muchos optan por el autoempleo o empleos informales, explicó Guillermina Rodríguez, subdirectora de estudios económicos de Banamex.
En el estudio Los efectos escondidos de los programas sociales en el mercado laboral, Rodríguez abordó los subsidios como factor que influiría en las decisiones de incorporarse (o no) al mercado laboral.
La ampliación de las transferencias de dinero por parte del gobierno es uno de los múltiples factores que podrían influir en las decisiones de los individuos para incorporarse al mercado laboral, además de las bajas perspectivas de crecimiento económico o factores de índole personal.
Especialistas consideran que para elevar la calidad del empleo se requieren reformas a las leyes que fomenten una mayor participación laboral como patrón y que promuevan la formalización del trabajo en el país.