Tlalnepantla. Méx. “Una caja fría con cantidades millonarias de dólares en bitcóins”, fue el móvil por el que Diego Sebastián N, con ayuda de Gerardo N, asesinó a Jonathan Meléndez, tecladista de la banda Camilo Séptimo, a su esposa embarazada, su hija y una empleada, en su domicilio en Bosque de Amates, fraccionamiento Grand Viure, en el municipio de Atizapán de Zaragoza, informó la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Ayer, Diego Sebastián N y Gerardo N fueron ingresados al centro penitenciario de San Pedro Barrientos, tras cumplimentarles órdenes de aprehensión por su probable intervención en los delitos de homicidio calificado cometido en agravio de cuatro personas, interrupción del embarazo de una mujer con cuatro meses de gestación y por crueldad a seres sintientes, al haber matado a un canino hembra, que era la mascota de la familia.
La autoridad judicial fijó las 12:30 horas de este sábado para la realización de la audiencia inicial para la formulación de la imputación.
Ambos indiciados podrían ser sentenciados a una pena de 25 a 70 años de prisión por cada víctima; por maltrato en agravio de una canina raza Golden Retriver, podrían alcanzar de tres a seis años; por el delito de interrupción del embarazo, de cinco a 10 años de prisión, señaló la fiscalía en un comunicado.
La FGJEM planteó que se cuenta con información de que los dos detenidos suponían que las víctimas poseían una importante cantidad de numerario en criptomonedas, por lo que tratarían de localizar en el departamento “una caja fría con cantidades millonarias de dólares en bitcóins” y una vez obtenidos los recursos, Diego Sebastián N le daría a Gerardo N, 2 millones de pesos “por la ayuda”.
Testimonio de un amigo
Asimismo, dio a conocer que en las investigaciones del multihomicidio destacan testimonios de un amigo de Jonathan.
Las indagatorias establecen que el 1º de septiembre, a las 17:23 horas, Gerardo N y Diego Sebastián N llegaron en un auto Kia al fraccionamiento, y debido a que en ese momento no se encontraba el matrimonio ni sus dos hijos, la esposa de Jonathan autorizó, vía telefónica, el acceso de Diego al departamento, en el cual sólo se encontraba la trabajadora y dos mascotas.
A las 17:42 horas, Ana Paula y sus hijos llegan y suben al departamento. Un testigo refiere que vía mensajes de texto Ana Paula le comentó que avisara a Jonathan que Diego Sebastián estaba en el departamento y que tenía rato esperándolo.
El testigo refiere ante el Ministerio Público, que “Jonathan le llama (a su esposa) y le comenta que estábamos jugando Padel y (ella) le dijo que Sebastián lo esperaba”.
A las 19:28 horas, la videocámara capta el arribo de Jonathan en un vehículo marca Chevrolet, tipo Suburban, blanco, acompañado de un amigo suyo (el testigo), a quien le dijo que esperara abajo del edificio.
“Lo iba acompañar a entrar a su casa y me dijo: espérame aquí abajo, si no contesto pide ayuda. Pero en ese momento me percaté que me lo decía con un cierto miedo; al mandarle mensaje y no contestarme es que decido pedir ayuda en la caseta de vigilancia”, refiere.
En su testimonio, el amigo de Jonathan dijo que a las 19:41 horas vio que Diego N bajó del elevador y se dirigió al estacionamiento y se retiró junto con Gerardo N, en un auto Kia.
Explicó que Diego Sebastián N no permitió que los guardias de seguridad revisaran su auto e incluso se dirigió con palabras altisonantes hacia una mujer de vigilancia y también amenazó al testigo.
Testigos refieren que luego de cometido el multihomicidio, a altas horas de la noche, Diego Sebastián N habría acudido a un conocido restaurante ubicado en avenida Mixcoac, en la Ciudad de México, con la intención de comer tacos; sin embargo, al percatarse que ya no había servicio, se retiró a la colonia Del Valle.
Al investigar el automotor en el que los detenidos arribaron, se descubrió que tenía placas “sobrepuestas”; sin embargo, se ubicó la unidad en el fraccionamiento Héroes Tecámac, sección Bosques, de ese municipio, donde fue asegurado.
Las investigaciones permitieron conocer que el presunto multihomicida empleó un arma de fuego provista de silenciador, la cual fue desamblada “y la aventé a una barranca”, reconoció el detenido.
Dan último adiós a Aleyda
En San Martín Cuautlalpan, municipio de Chalco, con cohetones, música, porras y pétalos de rosas, familiares y amigos despidieron a Aleyda Romero, luego de velar el cuerpo unas 13 horas. Mientras, los restos de Jonathan, su esposa Ana Paula y de su hija Sofía fueron sepultados en el cementerio Los Cipreses, en Naucalpan.

