La Habana., El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró ayer que la isla defenderá su soberanía con “determinación” ante cualquier “agresión terrorista y mercenaria”, un día después de que tropas guardafronteras repelieron el ataque de una lancha con matrícula estadunidense.
Horas después, el vicecanciller, Carlos Fernández de Cossío, declaró que Estados Unidos ha mostrado disposición a cooperar en el esclarecimiento del intento de infiltración, al tiempo que trascendió que algunos de los pasajeros de la embarcación interceptada tienen antecedentes penales y al menos dos son ciudadanos estadunidenses, según declaró un alto funcionario de Washington a Axios.
“Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional”, afirmó Díaz-Canel.
La Habana ha estado en contacto con Washington desde que se avistó el barco por primera vez, incluso con el Departamento de Estado y la Guardia Costera estadunidense, informó Fernández de Cossío y reconoció la disposición de las autoridades estadunidenses a cooperar en este asunto, al tiempo que las criticó por permitir que los grupos anticubanos operen con impunidad en su territorio.
El viceministro confirmó la identificación de los cuatro fallecidos: Pavel Alí Peña, Manuel Ortega Casanova, Ledian Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. Asimismo, rectificó que la víspera, por error, anunció como detenido a “Rolando Roberto Ascorra Consuegra, quien no forma parte del grupo”, si bien es conocido por su trayectoria vinculada a acciones violentas contra Cuba, subrayó.
“Solicitaremos información sobre los implicados, el medio utilizado y otros detalles a las autoridades estadunidenses mediante los mecanismos vigentes entre los dos países” agregó.
Según un alto funcionario de Estados Unidos consultado por Axios, algunos de los que estaban en el barco tenían antecedentes penales y al menos uno de los muertos era ciudadano estadunidense, al igual que otro que se encuentra recibiendo atención médica en Cuba tras ser herido de bala. Otro de los tripulantes tiene una visa estadunidense K-1 vigente, de no inmigrante, que permite a un extranjero ingresar a Estados Unidos para casarse con un ciudadano local.
La oficina del sheriff de Monroe, Florida, confirmó que investiga el robo del barco utilizado en la operación, luego de que su propietario denunció el miércoles por la noche –después de recibir llamadas de periodistas al respecto– que fue sustraído por un empleado en Big Pine Key, informó Axios.
El dueño del barco acusó a un hombre que ayudaba en un proyecto de renovación; el sospechoso habría tomado la embarcación y dejado su camioneta cerca de donde estaba atracada. Declaró que el empleado “tiene familia en Cuba, incluidas dos hijas pequeñas que todavía estaban en la isla”.
Manuel Ortega Casanova, camionero de 54 años y uno de los cuatro fallecidos a bordo de la lancha durante el tiroteo, quería “ir a combatir contra una narcotiranía criminal y asesina, ver si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba y los apoyaba”, aseguró desde Miami un compañero de su organización anticastrista, el Partido Republicano de Cuba.
“En Florida varios grupos manifiestan abiertamente que están dispuestos, entrenando militarmente, a luchar por la libertad de su patria. Michel era de uno de esos grupos”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que La Habana ha tenido que “enfrentar numerosas infiltraciones terroristas y agresivas procedentes de Estados Unidos desde 1959 con un alto costo en vidas, heridos y daños materiales. La defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad es un deber ineludible”, escribió en su canal de Telegram.