En el mundo, más de 65 millones de personas viven con epilepsia, una enfermedad neurológica crónica. En México se estima que cerca de 2 millones de personas tienen esta condición, la mayoría niños y adolescentes, quienes enfrentan diariamente el temor a experimentar una crisis que puede volverse emergencia médica si no se controla a tiempo.
En conferencia de prensa, neuropediatras informaron que hasta hace poco, las crisis epilépticas prolongadas sólo podían atenderse mediante atención hospitalaria urgente, pero ahora existe una alternativa terapéutica, pues la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó una terapia de rescate (midazolam) para el tratamiento de crisis epilépticas prolongadas y en clúster (en racimo) indicada para lactantes, niños y adolescentes, que permite una aplicación ambulatoria por parte de padres o cuidadores.
Se trata de una solución líquida y su vía de administración es bucal. Se aplica en las mucosas de la encía o la mejilla, lo que facilita un “efecto inmediato, seguro y eficaz que reduce el riesgo de daño neurológico, hospitalizaciones y desenlaces fatales.”
Juan Carlos Reséndiz Aparicio, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Psiquiátrico Infantil Dr. Juan N. Navarro y coordinador nacional del Programa Prioritario de Epilepsia del sector salud, precisó que “las características de las crisis varían dependiendo de la región del cerebro donde comienza la alteración y cómo se propaga, manifestando síntomas temporales como pérdida del conocimiento o la conciencia, y alteraciones del movimiento, de los sentidos (visión, audición y gusto), estado de ánimo y otras funciones cognitivas”.
El doctor Alejandro Olmos López, coordinador del Centro de Atención Integral de Epilepsia 32 del mencionado programa, explicó que ciertos tipos de crisis constituyen una emergencia médica que requieren intervención inmediata, como la crisis epiléptica prolongada, que se identifica cuando su duración se extiende por más de dos minutos, y las crisis en clúster, que se reconocen cuando se presentan tres o más episodios repetidos en un periodo de 24 horas.
Ambos tipos de crisis demandan una atención urgente, ya que “si se prolongan más allá de cinco minutos, es poco probable que se detengan espontáneamente, lo que representa un elevado riesgo de daño neuronal irreversible y, en casos graves, la muerte”.
Impacto en la vida social, familiar y educativa
Cada año, 2.4 millones de personas son diagnosticadas con epilepsia en el mundo, y aunque puede presentarse a cualquier edad, 76 por ciento se detecta en la infancia. Además del impacto que la enfermedad tiene en la salud, también genera un efecto familiar, social y educativo importante; quienes viven con epilepsia suelen perder días de clase y viven discriminación en las aulas.
Silvia González Carmona, gerente médica de Sistema Nervioso Central de Exeltis Pharma, dijo que antes de la aprobación del midazolam, la única opción para detener este tipo de crisis era trasladar al paciente al hospital más cercano para recibir atención médica de urgencia por medio de la aplicación de medicamentos vía intravenosa.