El conglomerado aéreo IAG, propietario de British Airways e Iberia, anunció el viernes una caída de 16 por ciento en sus beneficios del segundo trimestre, lastrados por el aumento vertiginoso de los costos del combustible y la débil demanda de viajes relacionada con el conflicto de Medio Oriente, y prevé que la capacidad se mantenga estable este año.
Las acciones llegaron a caer más de 4 por ciento al inicio de la sesión, ya que los inversores se centraban en las perspectivas menos favorables, a pesar de que los beneficios trimestrales superaron ligeramente las expectativas de los analistas. IAG había pronosticado un crecimiento de la capacidad inferior a 3 por ciento en mayo.
Las aerolíneas europeas se han visto afectadas por el aumento de los costos del combustible de aviación desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
Los resultados trimestrales refuerzan la presión y la incertidumbre señaladas este mes por otras compañías aéreas, como Ryanair y EasyJet, en momentos en que una guerra prolongada y cada vez más intensa eleva los costes y debilita la demanda de viajes.
Ante la escasa perspectiva de que el conflicto llegue a su fin, muchas aerolíneas están evaluando sus estrategias de cobertura y reforzando el control de costos.
Sube el combustible, suben las tarifas
La aerolínea registró el viernes un beneficio operativo de mil 410 millones de euros (mil 620 millones de dólares) en el trimestre, inferior a los mil 680 millones de euros registrados un año antes, pero ligeramente por encima de los mil 370 millones de euros previstos por los analistas en una encuesta elaborada por la propia empresa.
IAG intentó transmitir una imagen de estabilidad. “Nuestra estrategia está dando sus frutos. Nuestra presencia en diferentes mercados y la diversidad de nuestras marcas y ofertas para los clientes nos están aportando resiliencia”, dijo el director ejecutivo, Luis Gallego, en una rueda de prensa telefónica.
IAG, que también es propietaria de Vueling y Aer Lingus, indicó que sus costos de combustible para el año oscilarían entre 8 mil 300 y 8 mil 600 millones de euros (9 mil 600-9 mil 900 millones de dólares), una cifra ligeramente inferior a los aproximadamente 9 mil millones de euros (10 mil 360 millones de dólares) previstos en mayo.
Todas las aerolíneas de IAG se vieron afectadas negativamente por la subida de los precios del combustible a partir de marzo, ya que los costos de combustible y los cargos por emisiones aumentaron casi 23 por ciento en el segundo trimestre, hasta 2 mil 220 millones de euros, dijo IAG.
IAG ha dependido durante mucho tiempo de la fuerte demanda en sus principales rutas transatlánticas, pero la guerra está debilitando ahora esa fuente clave de ganancias. La aerolínea se vio obligada en mayo a advertir sobre sus beneficios y su capacidad.
La compañía dijo que tenía reservada alrededor de 57 por ciento de su capacidad para el segundo semestre, con unos ingresos por reservas en línea con los de un año antes. Sigue esperando compensar cerca de 60 por ciento del aumento de su factura de combustible mediante subidas de los precios de los boletos e iniciativas de reducción de costos.

