“Cuba no desea la guerra, pero está preparada para defenderse”: presidente de Parlatino

SUCESOS EN LINEA

Un país de paz que se prepara para la guerra. Así describe el diputado cubano y presidente del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), Rolando González Patricio, a Cuba en el momento que considera el más crítico de su historia revolucionaria desde Playa Girón.

La isla, asegura en entrevista, enfrenta simultáneamente la amenaza de una agresión militar –con fuerzas estadunidenses acumuladas en el Caribe y vuelos de espionaje crecientes– y un bloqueo financiero y energético que el legislador califica de “genocida”.

González Patricio, quien estuvo esta semana en la Ciudad de México en la cumbre Unión Europea-Latinoamérica (EuroLat), advierte que toda la región enfrenta el mismo “enemigo externo” que lleva siglos explotando las diferencias internas de América Latina para sacar provecho, y ningún país escapará si no se actúa en conjunto. “O nos salvamos juntos, o nos perdemos todos.”

Doctor en Ciencias Históricas y licenciado en Relaciones Políticas Internacionales por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, González Patricio, también se reunió en México con legisladores de diversas corrientes políticas. En privado, dice, casi todos reconocen la injusticia del bloqueo, aunque no todos lo acepten públicamente por el costo político que implica.

Expresa además una profunda gratitud hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, que ha mantenido el apoyo humanitario a la isla, y hacia el pueblo mexicano

–¿En qué momento se encuentra Cuba ante la amenaza de una agresión militar?

–Está viviendo hoy el momento más comprometedor de su historia revolucionaria. Si uno salta más allá de la experiencia de Playa Girón, no ha habido otro momento tan complicado, aun teniendo un conflicto como fue la crisis de octubre de 1962, que por fortuna no desencadenó en una guerra termonuclear.

–¿Qué elementos concretos configuran esa amenaza?

–Hay acumulación de fuerzas en el Caribe, vuelos de espías alrededor de la isla incrementados en los últimos tiempos, y una prensa que está alimentando para naturalizar la agresión. Hay un secretario de Estado con una agenda marcadamente anticubana y un gobierno que ha demostrado no respetar el derecho internacional ni la Carta de las Naciones Unidas.

–¿Cómo se responde a ello?

–Cuba no desea una guerra. Es un país de paz que no hace peligrar en nada la seguridad nacional de los Estados Unidos. Pero está preparada. Mantiene una filosofía militar de guerra de todo el pueblo, que es una doctrina defensiva, y está dispuesta a llevar el conflicto hasta las últimas consecuencias si es agredida.

-¿Cómo describe en este momento la vida cotidiana de los cubanos?

–La vida cotidiana de mis compatriotas es titánica y heroica. Los medicamentos elementales que históricamente Cuba llegó a producir en más del 60 por ciento ya no se pueden fabricar porque no hay condiciones. Las medidas adoptadas por la administración Trump son definitivamente genocidas por su alcance. Estamos a las puertas de un desastre humanitario.

–¿Qué responsabilidad tienen los parlamentos y partidos de la región ante esta situación?

–El mismo enemigo externo que hoy asfixia a Cuba lleva siglos explotando las diferencias entre los pueblos de América Latina. Llevamos 500 años demasiado entretenidos en las diferencias entre iguales, y el conquistador es quien ha ganado. El multilateralismo hace aguas y el sistema de Naciones Unidas tiene fallas, pero el problema real son las potencias que imponen la fuerza por encima del derecho internacional. Si predomina el diálogo y la negociación, la humanidad tiene oportunidad. Si predomina la fuerza, no hay muchas.


SUCESOS EN LINEA