La nueva puerta al diálogo en Medio Oriente acelera las caídas en el precio del petróleo, toda vez que la intervención en el mercado de divisas, principalmente en el yen, evitan la relajación en los mercados financieros durante la primera sesión de agosto.
El presidente de Estados Unidos comunicó que descarta el ataque previsto contra Irán, alegando avances diplomáticos, por lo que el barril de Brent retrocede hasta un 5.16 por ciento en la sesión de hoy. De esta forma el petróleo baja al entorno de los 83.47 dólares, muy lejos ya de los 100 dólares que alcanzó hace menos de dos semanas. Su similar estadunidense, el WTI, cae 6.50 por ciento, hasta los 79.14 dólares.
De acuerdo con información de agencias de noticias, Estados Unidos y Japón han confirmado su intervención conjunta para frenar las caídas del yen, desinflado a mínimos de cerca de 40 años.
Las compras ‘oficiales’ de yenes no evitan nuevos titubeos en la cotización de la divisa japonesa, que cotizó entre 155.23 dólares a 156.62 dólares.
Mientras tanto, el índice DXY, que mide el comportamiento del dólar frente a una canasta de seis divisas internacionales, cae 0.10 por ciento esta mañana, a 99.680 unidades, ante la suspensión de ataques.
Por su parte, el peso mexicano opera con ligeras ganancias esta mañana, al apreciarse 0.13 por ciento, para operar en alrededor de 17.3047 unidades por dólar, a pesar de mantener tendencia bajista frente a la divisa estadunidense, al tiempo que los inversionistas asimilan menores tensiones geopolíticas y aumentan su exposición al riesgo.
En acción
La intervención en favor del yen es recibida con nuevas dudas en la Bolsa de Tokio. El Nikkei retrocedió 0.94 por ciento este lunes, aunque la caída más pronunciada en Asia fue del índice Kospi de Corea del Sur, con una pérdida de 5.12 por ciento, ante la caída de sus gigantes de los chips.
Wall Street aplaca estos tropiezos tecnológicos. El Dow Jones, que resalta con una ganancia de 1.09 por ciento; el S&P 500 y el Nasdaq abren al alza (0.43 y 0.23 por ciento) en una jornada marcada por un nuevo goteo de resultados empresariales. Los más esperados de la semana, sin embargo, se conocerán mañana, de la mano de SpaceX.
La renta variable respira con el repliegue que registran los costos de financiamiento. Los intereses de la deuda responden una vez más a la baja al descenso del precio del petróleo. La rentabilidad exigida al bono a 10 años de Estados Unidos se enfría a 4.69 por ciento y el de 30 años a 5.22 por ciento, reflejando una mayor demanda por activos de renta fija.
Los inversionistas mantienen la atención en la próxima publicación de datos económicos clave en Estados Unidos, especialmente el reporte de empleo de julio, así como más reportes corporativos.
A pesar del optimismo inicial, persisten riesgos asociados a la evolución del conflicto en Medio Oriente y las valuaciones de empresas ligadas a la inteligencia artificial (IA), prevén analistas de Monex.

