Nueva York y Washington., La Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés) anunció que está fortaleciendo medidas para proteger a decenas de miles de jornaleros en 23 estados en Estados Unidos mediante su programa Comida Justa, en un país donde mueren más de 500 trabajadores cada año a consecuencia del calor.
A partir de este mes, todo empresario agrícola que participa en el programa Comida Justa tendrá que otorgar bebidas o suplementos con electrolitos a todos sus trabajadores durante el año, agregando así una nueva medida a las normas acordadas bajo la iniciativa para ofrecer sombra, agua potable y descansos, así como capacitación de salud en torno al calor, lo que cambia de manera vital las condiciones de empleados agrarios.
“Investigaciones identifican un incremento en el reparto de electrolitos –junto con agua, sombra y descanso– como un componente crítico para evitar enfermedades relacionadas con calor entre trabajadores que laboran al aire libre”, informó CIW.
Este es otro logro del programa Comida Justa que en sus 16 años ha transformado las condiciones de trabajo en los campos de cultivo estadunidenses, mediante acuerdos entre empleados, cultivadores y compradores –hay convenio con 14 cadenas nacionales de supermercados y comida rápida, incluidos Walmart y McDonalds– que prevén la eliminación del trabajo forzado y la violencia sexual para decenas de miles de jornaleros en 23 estados (para mayor información: https://ciw-online.org/ y https://fairfoodprogram.org/).
Este logro se anuncia justo en un contexto donde el gobierno federal y varios estatales impulsan propuestas y proyectos de ley en el sentido contrario, para desmantelar o limitar las normas y regulaciones mínimas existentes para proteger a personas que trabajan al aire libre, sea en agricultura, construcción y aeropuertos, entre otros sectores.
No existen normas federales obligatorias para proteger a trabajadores ante el calor extremo. Más aun, el gobierno del presidente Donald Trump ya está modificando protecciones contra las altas temperaturas para empleados que había implementado el gobierno de Joe Biden e incluso ha formulado órdenes para prohibir que el Departamento de Trabajo adopte esos planes de seguridad u otros parecidos, reportó The New York Times. Estas medidas incluían descansos obligatorios y acceso a agua potable.
Algunos gobiernos estatales republicanos, como Texas, han prohibido que autoridades municipales o de condados aprueben medidas locales de protección contra el calor para trabajadores, insistiendo en que son innecesarias.
Más de 550 trabajadores mueren anualmente a causa del calor extremo en sus jornadas, según cálculos oficiales de la agencia federal de seguridad laboral OSHA. El Times citó una investigación de la Universidad George Washington que calcula que 28 mil trabajadores sufren lesiones relacionadas con las altas temperaturas cada año. Expertos suponen que hay muchos más casos que no se han confirmado o detectado. Se redujo el número de inspecciones sobre las condiciones de trabajo, algo que incluso antes del actual gobierno carecía de personal y recursos.
Todo esto en un momento donde se registran temperaturas cada vez más altas en Estados Unidos y otras partes del planeta como resultado del calentamiento global y que los expertos advierten empeorará en los próximos años, como resultado del fracaso de iniciativas y políticas para abordar el fenómeno existencial.
Muchos de los trabajadores más expuestos y afectados por estas condiciones se dedican al trabajo agrario o la construcción, y una gran proporción de ellos son inmigrantes.
Durante años, organizaciones de defensa de inmigrantes han señalado que justo donde se dan las peores condiciones y los mayores abusos es entre comunidades más vulnerables, donde siempre está presente la amenaza de que cualquier queja o protesta puede tener consecuencias graves, incluida la deportación.
Es en este contexto tan adverso, el nuevo logro del programa Comida Justa del CIW cobra aún más importancia.

