Políticas del gobierno abonan a la crisis del frijol: GCMA

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Ciudad de México. El mercado nacional del frijol enfrenta una crisis derivada, en buena medida, de las propias decisiones del gobierno federal en materia de comercialización. La coexistencia de precios de compraventa gubernamentales que se contradicen entre sí ha generado distorsiones que afectan tanto a productores como al mercado, explicó Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

Recientemente, se anunció que el programa Alimentación para el Bienestar amplió los volúmenes de acopio para Zacatecas y Durango, con un precio de garantía de 16 mil pesos por tonelada. Sin embargo, en paralelo, el gobierno coloca en el mercado inventarios del ciclo anterior a un precio de 8 mil por tonelada.

Para Anaya, esa es la contradicción que inyecta incertidumbre, más si se toma en cuenta que apenas unas semanas antes, el precio de garantía era de 27 mil pesos por tonelada.

El cambio abrupto a 16 mil, ocurrido en el mismo ciclo agrícola tras una modificación publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1º de mayo, rompió la planeación productiva y comercial de los agricultores, señaló el director del GCMA.

Asimismo, el cambio en el volumen máximo de recepción por productor también es un factor, dado que al reducir el límite de 15 a 5 toneladas, el gobierno argumenta que busca ampliar la cobertura del programa y beneficiar a más pequeños agricultores. Pero, esa decisión deja fuera del esquema a los productores medianos y grandes, quienes concentran una parte importante del volumen total de cosecha.

El resultado, explicó, es una segmentación del mercado que, lejos de resolver el problema de fondo, lo redistribuye entre distintos grupos de productores.

En este contexto, enfatizó que los medianos y grandes productores han optado por retener sus cosechas a la espera de mejores condiciones de precio, posiblemente hacia julio o agosto, bajo el cálculo de que el mercado ofrecerá condiciones más favorables que las actuales.

Ello, dijo, introduce un riesgo adicional, pues una salida masiva de inventarios en ese periodo podría presionar más los precios a la baja y prolongar la volatilidad.

 


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