Madrid. Aparecieron flotando, inertes, en las costas de la ciudad de Ceuta, ya sin vida y tras pasar toda la noche a la deriva. Así se encontraron hasta 34 personas sin vida las autoridades españolas una vez que intentan recuperar la normalidad después de una jornada de caos en la que el gobierno de la ciudad autónoma calcula que ingresaron de forma coordinada hasta 50 mil personas al unísono.
El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, viajó a la zona para ponerse al frente de la crisis, junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mientras que desde Europa crecen las voces críticas con la gestión de la crisis por parte de España, liderado por la presidente de Italia, la ultraderechista Giorgia Meloni.
Después de una noche de caos y nerviosismo, en la que la frontera de Ceuta estuvo cerrada a cal y canto con Marruecos, el escenario de la peor crisis migratoria en la historia de la región ya se va despejando: se calcula que más de 50 mil personas cruzaron de forma coordinada y sin ningún tipo de control u oposición por parte de las policías de España y de Marruecos, que se vieron impotentes ante la oleada masiva de personas que llegaron a pie o nadando hasta sueño español. Que es también suelo europeo, debido al Tratado Schengen, que es el que permite la libre circulación de personas en territorio de la Unión Europea (UE). De ahí que este episodio migratorio, que se asemeja al ocurrido en el 2021 por los métodos de entrada y la coordinación de la personas, haya escalado hasta convertirse en una crisis político en el seno de los países europeos, hasta el punto de que algunas ya piden abiertamente que no se aplique el espacio común con España y se cierre la frontera.
El presidente de Ceuta, el conservador Juan José Vives, compareció para actualizar los datos de la crisis e informó de que se habían encontrado hasta 34 cuerpos sin vida, todos ellos en el mar y al parecer ahogados en su intento de cruzar la frontera. Además elevó a más de 50 mil la cifra de personas que se internaron en territorio español, si bien miles de ellos ya decidieron regresar voluntariamente a Marruecos al estar desesperados por la falta de comida, un techo donde dormir y hasta agua.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Sánchez, que se encontraba de vacaciones en las Islas Canarias, decidió suspender su descanso y viajar a la zona para coordinar la crisis. En su primera comparecencia pública ante los medios de comunicación, Sánchez advirtió que “lo sucedido ayer rompe una dinámica de reducción de los flujos irregulares de personas. Lo de ayer es una violación a la integridad territorial de España. Está sufriendo la mayor de las crisis y nos recuerda a la situación vivida en 2021. Además de cooperar con Ceuta, el Gobierno va a usar todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ceutís y la convivencia. Tenemos un compromiso con el presente y el futuro de Ceuta”, aseguró.
El mandatario también advirtió que “es evidente que si queremos luchar contra las mafias necesitamos cooperar con los países de origen. Eso no significa que no hayamos manifestado que tenemos que dar una respuesta mucho más contundente a lo sucedido en Ceuta. La interlocución con las autoridades de Marruecos fue fluida, esperamos que esa cooperación se intensifique y avance la repatriación”.
Sánchez también informó que para fortalecer la seguridad de la frontera habían “solicitado el despliegue de boyas en el espigón para crear una barrera de contención física para que desde el punto de vista administrativo se pueda repatriar en la frontera”. Y se refirió a la sentencia del Tribunal Supremo, con la que prohibió la “devoluciones en caliente” (en la frontera y sin ningún tipo de amparo legal detrás):
“Las autoridades marroquíes hacen una lectura interesada de una sentencia del Tribunal Supremo que ha corrido como la pólvora por las mafias que trafican con personas. Ha producido una avalancha de la dimensión que vivimos ayer, Lo sucedido ayer rompe una dinámica de reducción de los flujos irregulares de personas. Ayer se produjo un repunte de las llegadas a Ceuta. Esta situación es inédita y por tanto tenemos no solamente que actuar en lo urgente y en lo importante».
Mientras desde Europa aumentan las voces críticas con el gobierno español, liderado por la italiana Meloni y respaldada ya por Finlandia y otros líderes de la derecha Europa, que incluso están barajando suspender el espacio Schengen con España. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, reiteró la oferta de ayuda a España ante “una situación inaceptable”, ya que a su entender “no podemos permitir que nadie entre en nuestra Unión sin cumplir con nuestras normas. Los ingresos peligrosos deben detenerse de inmediato. Las redes de tráfico deben desmantelarse. Y las devoluciones deben ser rápidas, tal como permiten nuestras normas”.

