La Habana. En lo que Cuba consideró la “confirmación de su intención genocida”, Estados Unidos reforzó ayer aún más el cerco contra la isla y sancionó al conglomerado de las fuerzas armadas cubanas, Gaesa (que controla cerca de 40 por ciento de la economía del país insular), y a la minera canadiense Sherritt, que se convirtieron en las primeras empresas penalizadas bajo la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el viernes pasado, en la que aseveró, sin pruebas, que la nación caribeña continúa representando “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional estadunidense.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sostuvo que las nuevas medidas coercitivas “agravan la situación ya difícil que enfrenta el país, en la misma medida que fortalece nuestra determinación de defender la patria, la revolución y el socialismo”; en tanto, el canciller Bruno Rodríguez señaló que “con las acciones adicionales de castigo colectivo anunciadas hoy contra Cuba, el gobierno de Estados Unidos confirma su intención genocida contra la nación cubana y despeja toda duda sobre la falsedad de sus pretextos para agredir a nuestro pueblo”.
Rodríguez añadió en X que la actuación de Washington “descansa en la confianza de que puede imponer su voluntad al resto de los gobiernos del mundo”, y en otro mensaje añadió:
“Estados Unidos actúa como gendarme mundial en franca violación del derecho internacional y las normas elementales del comercio de bienes y servicios; ataca de manera explícita, descarnada y directa la facultad soberana de todos los estados que tienen o deseen mantener relaciones económicas, comerciales y financieras con Cuba.
“Instamos a los estados independientes y soberanos a enfrentar esta arremetida, que constituye una peligrosa escalada en el afán estadunidense por controlar los destinos de Cuba y que trasgrede la independencia y soberanía de todos los estados”.
Gaesa fue creada en 1995 por Raúl Castro, entonces ministro de las fuerzas armadas, durante el llamado periodo especial, la crisis económica que siguió al colapso de la Unión Soviética. La firma canadiense Sherritt International es socia del gobierno cubano en la empresa mixta Moa Nickel SA (MNSA), que extrae níquel y cobalto en Holguín.
El Departamento de Estado estadunidense argumentó que Gaesa “está diseñada (…) únicamente en beneficio de las élites corruptas” del país y “controla 20 mil millones de dólares en activos ilícitos.
“Mientras el pueblo cubano sufre hambre, enfermedades y una crónica falta de inversión en infraestructuras críticas, como la red eléctrica, gran parte de las ganancias de las actividades de Gaesa se desvían a cuentas bancarias ocultas en el extranjero”, aseveró en un comunicado.
Acusó a MNSA de haber “explotado los recursos naturales de Cuba en beneficio del régimen y a expensas del pueblo cubano (…) Obtiene beneficios de activos que el régimen expropió originalmente a personas y empresas estadunidenses”, aseguró el secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano.
Sherritt, que a mediados de febrero informó que suspendería sus operaciones en Cuba debido al bloqueo de combustible impuesto por Washington, anunció ayer –antes de que se conociera el reforzamiento del bloqueo– el fin de su participación en MNSA y la repatriación de sus empleados.
Las sanciones “podrían tener como resultado que proveedores financieros y de materias no puedan o no estén dispuestos a seguir apoyando las operaciones u otras actividades comerciales” de la empresa, explicó la minera.
El Departamento de Estado advirtió que decidirá aún más penalizaciones “en los próximos días y semanas”, como parte de su “campaña” ante las “apremiantes amenazas (de Cuba) a la seguridad nacional” y para “exigir responsabilidades tanto al régimen como a quienes le brindan apoyo material o financiero”.
Bruno Rodríguez destacó que las acciones que Rubio “diseña y promueve a nombre del gobierno de Estados Unidos y propone a su presidente, a partir de su agenda personal, están claramente dirigidas a causar el mayor daño posible” a los cubanos.
“Ningún país queda exento” de esta “agresión económica despiadada, que multiplica los efectos extraterritoriales del bloqueo”, pero Washington sólo logrará su propósito “si las naciones soberanas e independientes se dejan amedrentar e intimidar” por la Casa Blanca. “Sabemos que el mundo nunca aceptará dócilmente normas ilegales”, añadió.
“Nuestro pueblo ya conoce la crueldad detrás de las acciones del gobierno de Estados Unidos y de la saña con la que es capaz de atacarlo”; comprende que es una agresión “contra un país y una población cuya única ambición es vivir en paz, dueños de su destino y sin la interferencia perniciosa del imperialismo estadunidense”, señaló Díaz-Canel.
Por otra parte, pese a las amenazas reiteradas de Trump de que “Cuba es la próxima” y que buques de guerra estadunidenses desplegados en Medio Oriente por el conflicto bélico con Irán podrían regresar y hacer “escala” en la isla, Wa-shington no prevé una acción militar inminente contra La Habana, indicaron funcionarios estadunidenses citados por Ap.
Los funcionarios, que participan en presuntas conversaciones con autoridades cubanas, indicaron que La Habana estudia una oferta estadunidense de decenas de millones de dólares en ayuda humanitaria, dos años de acceso gratuito a Internet de Starlink, asistencia agrícola y apoyo para infraestructura, mientras las opciones militares siguen sobre la mesa y Trump podría cambiar de opinión en cualquier momento.