De los 2.3 millones de personas trabajadoras del hogar en el país, sólo 57 mil 564 están afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representa 2.5 por ciento, y de ese total, en la Ciudad de México son apenas 10 mil 877, señaló Marcelina Bautista, fundadora y directora del Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (Caceh).
En el conversatorio y presentación de la campaña Hacia una nueva cultura en el trabajo del hogar, detalló que este sector busca, además de tener seguridad social, contrato por escrito, pues 98 de cada 100 trabajadoras del hogar laboran sin ese documento.
Precisó que quieren “un salario justo, tiempo libre y descanso, espacios libres de violencia, dignificación y reconocimiento profesional e igualdad y no discriminación”.
La defensora apuntó que el trabajo del hogar ha sido realizado históricamente por mujeres que provienen de grupos que enfrentan múltiples formas de discriminación, como comunidades indígenas, migrantes y niñas, y que en el desempeño de sus tareas enfrentan racismo, clasismo y exclusión, prácticas que deben ser erradicadas.
Trabajadoras del hogar que asistieron al acto urgieron a que se valore su trabajo y criticaron que “desde 2019, que ocurrió el cambio a la Ley Federal del Trabajo sobre seguridad social, apenas 2.5 por ciento de nosotras tenga seguridad social” .
“Llevo 40 años sin derechos ni seguridad social”
María Inés Domínguez, trabajadora del hogar desde hace 40 años, dijo que “durante todo este tiempo he trabajado sin derechos y sin seguridad social. Hace algunos meses eso cambió, se unieron varias personas con las que trabajo, y me han dado ese derecho”, celebró.
Claudia, quien es hija y nieta de mujeres trabajadoras de hogar, narró que desde muy pequeña acompañó a su mama “haciendo este trabajo y cuidando a familias; ella se dedicó a esas labores durante casi 40 años, pero una lesión en la columna le impidió seguir realizándolas. Se retiró sin contrato, sin seguridad social y sin ninguna prestación. Luego yo realice este trabajo para costear mis estudios universitarios, y fue de la misma manera: en situación de vulnerabilidad laboral”.
Luego de 15 años de la adopción del Convenio 189 por parte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual tiene como objetivo la protección de los derechos de las personas trabajadoras del hogar, Bautista señaló a La Jornada que aún existe una enorme distancia entre el reconocimiento jurídico para el sector y su cumplimiento efectivo.
Insistió en que los empleadores deben entender que este “es un trabajo, no es ayuda ni un favor”, por lo que quienes deberían dar afiliación al IMSS y pagar las horas extras.